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Son más conocidas las semillas de hinojo, que podemos comprar en la herboristería. Pero os aseguro que, si probáis los hinojos, ya sea cocidos que crudos, ¡os enamoraréis! Es más, yo os confieso que me encantan en crudo, no hago más que lavarlos y cortarlos a la mitad; son crujientes, frescos, con un ligero sabor anisado… ¡deliciosos!
Si además os cuento que entre las propiedades del hinojo se cuentan que favorece la digestión, es carminativo, diurético y expectorante; tiene propiedades antioxidantes, es rico en hierro, protege el hígado y los riñones y reduce el colesterol… os daréis cuenta de que ya es hora de descubrir y valorizar al hinojo.






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